LO PRIMERO...AMARNOS COMO SOMOS

Un obstáculo que las mujeres solemos interponer al deseo es la sensación de que no somos lo suficientemente atractivas como para ser deseadas, o incluso para sentir nuestro propio deseo. Nuestra sociedad suele indicar que sólo hay un tipo de cuerpo femenino que sea hermoso: un cuerpo inmaculado e irrealmente delgado.

Es una pena que la sobreabundancia de imágenes de mujeres con cuerpos muy finos que presentan los medios de comunicación nos haya llevado a perder de vista el hecho de que cada cuerpo es hermoso y único. Y más precisamente, cada cuerpo, sin importar su forma ni su tamaño, es capaz de dar y recibir placer.

Los cuerpos que vemos en los carteles, en los programas de televisión, en las revistas y en los anuncios de cosméticos nos influyen enormemente. Hablando desde el punto de vista médico, la mayoría de las modelos están muy por debajo de su peso ideal. También es importante recordar que estas imágenes «ideales» son relativas a cada tiempo y cultura. Las estrellas de cine y las mo­delos occidentales de hace cincuenta años pesaban, como media, un 20% más que las de ahora, y estaban mucho más cerca de su peso óptimo.

En otras culturas se admiran otros tipos de cuerpos muy diferentes (pe­chos grandes o pequeños, labios grandes o pequeños, caderas grandes o pe­queñas). Nuestras curvas son las que nos hacen femeninas, y la mayoría de los hombres (y mujeres) prefieren que sus compañeras tengan bastante más cuerpo que las que aparecen en los anuncios. Más adelante nos dedicaremos a conocer y amar nuestros cuerpos, haciendo de ello parte integral del desarrollo de nuestro deseo y placer.

Fragmento del libro "La pareja multi-orgasmica" de Mantak Chia

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